TE CUENTO MI HISTORIA…

Me llamo Katy.

Soy bailarina de flamenco, madre de 2 niños neurodiversos y durante muchos años fui la que podía con todo.

La que sostenía.

La que resolvía.

La que anticipaba.

La que seguía adelante aunque estuviera agotada.

Y desde fuera funcionaba. Pero por dentro vivía en una tensión constante.

No era solo cansancio. Era no poder bajar del todo. No poder descansar de verdad. No poder soltar sin sentir que algo se iba a desordenar.

La maternidad, la exigencia, la pandemia... y mi propia forma de sostener la vida me fueron llevando poco a poco al límite.

Hasta que mi cuerpo paró por mí.

Y ahí entendí algo que cambió mi manera de verlo todo:

No estaba fallando.

Estaba sosteniendo demasiado... durante demasiado tiempo.

Durante años había pensado que la solución era esforzarme más, organizarme mejor o encontrar la herramienta adecuada.

Pero el cambio no llegó por hacer más. Llegó cuando aprendí a sostenerme de otra manera.

A escuchar mi cuerpo.

A reconocer mis límites.

A dejar de exigirme tanto.

A bajar sin culpa.

A comprender que aflojar no significa rendirse.

Y que descansar no significa abandonar.

La danza, que había formado parte de mi vida desde siempre, dejó de ser solo una forma de expresión. Se convirtió en una herramienta de regulación, presencia y reconexión conmigo misma.

Así nació FlamencoOM.

No como una idea de negocio. Sino como la respuesta a una necesidad real que yo misma estaba atravesando.

Durante años acompañé a cientos de mujeres a través del movimiento, el autoconocimiento, los hábitos conscientes y la regulación.

Y cuanto más acompañaba, más evidente se hacía algo:

Detrás del estrés, la ansiedad, la sobrecarga, la autoexigencia o la sensación de estar desbordadas, aparecía una misma necesidad.

Aprender a sostenerse.

Con el tiempo comprendí que FlamencoOM había sido una parte fundamental del camino.

Pero que el mensaje se había vuelto más grande. Más profundo. Más esencial.

Y así nació Sostenerte sin Romperte.

Un espacio donde hoy integro todo lo aprendido para acompañar a mujeres responsables, comprometidas y funcionales que están cansadas de sostenerlo todo desde la tensión constante.

Mujeres que siguen adelante. Que cumplen. Que responden.

Pero que empiezan a notar que el precio interno de sostener así es demasiado alto.

Porque no necesitas dejar de ser quien eres. No necesitas convertirte en otra persona. No necesitas romperte para cambiar.

Necesitas aprender que existe otra forma de sostener la vida.

Una forma más estable.

Más amable.

Más sostenible.

Y descubrir que puedes aflojar sin que todo se caiga.